Esta noche dos películas de Elizabeth Taylor en
La Sexta-3:

A las
22:00 horas 'La gata sobre el tejado de zinc' (1958) de Richard Brooks. Una película de culto. Es una de las obras cumbres del género melodramático, con una de las parejas protagonistas más sexys que ha dado el cine.
Brick Pollitt (Paul Newman), el hijo predilecto de una adinerada familia sureña y ex estrella del fútbol americano, se refugia en el alcohol mientras su esposa Maggie (Elizabeth Taylor), le recrimina su falta de deseo sexual y la obsesión que tiene con su mejor amigo, quien se suicidó.
La Metro-Goldwyn-Mayer se propuso llevar al cine esta historia basada en la obra de Tennessee Williams, después de combrobar el éxito de público que había alcanzado en los escenarios de Broadway. Para el papel protagonista se pensó en el joven Ben Gazzara, el mismo de la obra de teatro, pero lo rechazó por las diferencias que planteaba el guión cinematográfico. La segunda opción fue Elvis Presley, dispuesto a triunfar en el cine, pero su descubridor y representante, el coronel Tom Parker, se negó a que su representado interpretase un personaje de tan ambigua sexualidad.
La Metro logró un acuerdo con la Warner para contar con James Dean. Pero llevó demasiado tiempo conseguir que el guión recibiera la aprobación de los censores del código de producción de la época, y Dean murió antes de poder empezar a hacer nada. Así que finalmente la Metro pidió a la Warner Bros que le prestara a Paul Newman. Newman era todavía una estrella menor. Había sido descubierto sólo cuatro años antes por los cazatalentos de la Warner Bros mientras representaba la obra 'Picnic' en Broadway. Se había trasladado a Hollywood para firmar un contrato de siete años con la Warner, y debutar en el cine con un papel en la épica bíblica 'El cáliz de plata' que fue un rotundo fracaso comercial y de crítica.
En cualquier otro caso, la Warner lo hubiera despedido, pero no lo hizo porque pensaron poder sacarle partido a su parecido físico con Marlon Brando, y siguieron dándole pápeles y alquilándolo a otros estudios. Se consolidó así como parte de una nueva ola de actores surgido a finales de los años 40 y principios de los 50, que incluía a Marlon Brando, James Dean y Montgomery Clift. Ellos fueron la tercera gran generación masculina de Hollywood, después de las estrellas originales del cine mudo (Douglas Fairbanks, Charlie Chaplin, Lon Chaney, Valentino...), y los iconos de la edad de oro (Clark Gable, Cary Grant, Humphrey Bogart, Gary Cooper, James Stewart, John Wayne...).
Por culpa del retraso con el guión, la Metro también se quedó sin la protagonista femenina, que iba a ser Grace Kelly, que abandona el cine en 1956 para casarse con el Príncipe Rainiero. Su sustituta sería Elizabeth Taylor, que a instancias de su marido, el productor independiente Mike Todd, estaba reorientando su carrera hacia papeles más dramáticos. Sus trabajos en 'Gigante' (1956) y 'El árbol de la vida' (1957) la habían establecido como una sólida actriz dramática.
Todd renegoció el contrato de Taylor con la Metro: cobraría medio millón de dólares y un 10% de la recaudación por 'La gata sobre el tejado de zinc', y después quedaría liberada de la Metro, el estudio al que pertenecía desde que tenía 10 años, a cambio de una película más, que después generaría en un enorme conflicto entre actriz y estudio porque no le permitiría hacer 'Cleopatra' para la Fox sin antes haberle dado esa última película a la Metro.
'La gata sobre el tejado de zinc' la iba a dirigir George Cukor, pero dijo que no después de que Lawrence Weingarten, el productor, le anunciara que la normativa cinematográfica decretada aquel mismo año prohibía resaltar en el guión el contenido homosexual de la obra original de Williams. Richard Brooks sería el director, además de co-guionista, y la razón por la que el personaje de Brick Pollitt no quería acostarse con su mujer no quedaría del todo clara en el guión, pudiendo ser tanto la homosexualidad como la impotencia.
La película se rodó en primavera de 1958 entre una mansión de Long Island, Nueva York, y los estudios de la Metro en West Washington Boulevard, Hollywood. Los primeros ensayos no fueron demasiado prometedores. Parecía que el trabajo de la pareja protagonista no era compatible. Cada uno no conseguía poner de relieve las cualidades del otro: Elizabeth Taylor solía recitar sus diálogos sin la menor emoción durante los ensayos.
Newman, cansado de su falta de entusiasmo, se quejó a Brooks: "Elizabeth no me resulta de gran ayuda." Pero Brooks le aseguró que no tenía de qué preocuaprse: "No se preocupe, señor Newman. Cuando la cámara empiece a girar se volverá intensa." Y eso es exáctamente lo que sucedió. Como actriz de cine de toda la vida, desde niña, a Taylor no le motivaban los ensayos sin cámaras, mientras que para Newman, con experiencia en teatro, eran parte fundamental de su trabajo. Cuando las cámaras empezaron a filmar, la pareja empezó a funcionar.
El rodaje sufrió un parón de casi un mes por la trágica muerte del marido de Taylor en accidente aéreo. Un capricho del destino libró a Taylor y el director Richard Brooks de viajar en ese avión. Todd iba a recibir un premio en Nueva York e invitó a su mujer y a Brooks que le acompañaran. Taylor enfermó de gripe poco antes del viaje y tuvo que guardar reposo.
Convertida en viuda a los 25 años, el duelo de la actriz se convirtió en un espectáculo nacional que dificultó el rodaje. Pero lejos de enfadarse, Brooks la mimó. Modificó los horarios para filmarla en sus mejores momentos. Le permitió no trabajar por las mañanas ni hasta demasiado tarde. Las partes más difíciles las hicieron en la sobremesa. La primera escena de Taylor después de la muerte de su marido, es una en la que abre la puerta y entra en la habitación, con algunos kilos menos.
La peli iba a ser filmada en blanco y negro, como era práctica estándar con las películas consideradas "artísticas" en los años 50. De hecho todas las adaptaciones cinematográficas anteriores de obras de Tennessee Williams habían sido en blanco y negro. Pero fue Richard Brooks el que insitió en rodar en color, en cuanto supo quiénes serían los protagonistas: quiso satisfacer el entusiasmo del público por los ojos violetas de Taylor y azules de Newman.
Tennessee Williams quedó muy insatisfecho con el resultado porque la homosexualidad latente de Brick había quedado erradicada, o como mínimo disimulada, pero la película fue un taquillazo: la más vista de 1958, recaudando 26 millones de dólares a partir de un presupuesto de sólo 3 millones. Newman y Taylor fueron nominados al Oscar, él por primera vez y ella por segunda vez.
La película ha tenido una enorme influencia en varios cineastas europeos especializados en el melodrama. Sobre todo a la hora de reflejar la desdicha de los personajes femeninos. En España el ejemplo más claro es Almodóvar que esta mañana
le dedica un obituario a Taylor. Su cine guarda detalles escenográficos de 'La gata sobre el tejado de zinc', y está presente en el desarrollo de algunas relaicones hombre-mujer. Ejemplo, la relación entre Luci y su marido policía en 'Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón'.

Y a las
23:55 horas 'El padre de la novia' (1950) de Vincente Minnelli. Al escuchar el nombre del título, a los más jóvenes les vendrá a la mente el remake que se hizo en los años 90 con Steve Martin, y probablemente ignoren que el gran Minnelli rodó la original en precioso blanco y negro a principios de los 50 con un reparto de lujo y guión firmado por los mismos guionistas de 'Qué bello es vivir'.
Dore Schary, jefe de producción de la Metro, pretendió imponer al cómico Jack Benny en el papel del padre de familia al que le cuesta aceptar el inminente matrimonio de su hija. Incluso obligó a Minnelli a hacerle pruebas de cámara y corregir sus defectos. El director lo descartó porque no servía para las partes dramáticas, y pidió que le dieran a Spencer Tracy, el único actor al que creía capaz de capturar el humor y la angustia del personaje.
Para el papel de la hija no hubo dudas. Elizabeth Taylor era la principal estrella joven del estudio. Tenía 17 años y empezaba a interpretar papeles adultos. Además ella fue el principal reclamo promocional de la peli. Dore Schary la obligó a adelantar su compromiso y boda con Nicky Hilton, heredero de los hoteles Hilton, que sería su primer marido. Una boda en la vida real podía ayduar al departamento de relaciones públicas del estudio a vender con éxito la historia de una boda en la ficción. La boda fue fijada para pocas semanas antes del estreno para aumentar los beneficios en taquilla. La Metro envió 6,000 invitaciones, asumió los gastos de seguridad y obligó a asistir a unas cuantas estrellas de su plantilla.
La peli fue un éxito de público y crítica. Es una encantadora comedia romántica con ese caracterítico toque de fantasía y artificialidad que hacen el cine de Minnelli ideal para huir de la realidad.