2. El éxodo judíoVeamos cómo se desarrolla el episodio del éxodo judío según el Pentateuco.
Citar:
Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. (Éxodo 2:23-24)
El pacto referido es este:
Citar:
En aquel día hizo Yahvé un pacto con Abraham, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. (Génesis 15:18-21)
Ya tenemos pues los elementos esenciales del mito: la
desesperación, la
promesa de un lugar mejor y la
esperanza. El
elegido por Dios para dar cumplimiento a tal pacto es Moisés, a quien se dirige de inmediato:
Citar:
Dijo luego Yahvé: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Éxodo 3:7-10
Un dato curioso: Moisés va a dar cumplimiento a la promesa de Dios a Abraham. Pero esa promesa está recogida en el Génesis, que precisamente la tradición religiosa ha atribuido a Moisés. No creo que haya que llevar este punto muy lejos, la historicidad de Moisés es muy dudosa y la autoría del Génesis es en cualquier caso muy posterior a la época en que hubiera vivido Moisés. Sin embargo, como parte del mito, no debería sorprendernos que quien recibe y comunica tal promesa sea el mismo que va a liderar el “viaje” a la nueva tierra, el que está en la mejor posición para aprovecharse del mito. Moisés no llevará sólo tal responsabilidad.
Citar:
Entonces Yahvé se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. (Éxodo 4:14)
Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. (Éxodo 18:21-22; estas palabras a Moisés no son directamente de Dios, sino de su suegro)
La consagración de Aarón como segundo líder sobrevendrá más tarde (Levítico

. Tras el conocido episodio del enfrentamiento de Moisés con el Faraón y las 10 plagas (traducción habitual pero inadecuada, más preciso sería “señales”) sobre Egipto, comienza el viaje, el sacrificio necesario: Para llegar a la tierra prometida será necesario realizar un duro y largo viaje a través del desierto. Muchas serán las leyes impuestas por Yahvé a su pueblo, y aunque sean particularmente conocidos los 10 mandamientos (Éxodo 20:1-17, Éxodo 34) éstas se reparten con abundancia entre los libros del Pentateuco.
Las protestas por las duras condiciones del viaje son continuas a lo largo de la historia:
Citar:
¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto (...) Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? (… )y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Yahvé en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud (…) Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? (Éxodo 14:12; 15:24; 16:3; 17:3)
Tales protestas van dirigidas contra los líderes del grupo, Moisés y Aarón. Pero estos, hábilmente, declinan toda responsabilidad:
Citar:
Dijo también Moisés: Yahvé os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Yahvé ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? (Éxodo 16:8)
Ahora bien, esa declinación en la responsabilidad lo es solo hasta cierto punto. Cuando el pueblo de Israel se siente abandonado por su Dios y decide construirse otro (Éxodo 32:1-5, episodio del becerro de oro) Moisés entra en cólera:
Citar:
Se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Yahvé? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así ha dicho Yahvé, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. (Éxodo 32:26-28)
Mito fundacional de las inquisiciones, o como Primitivo Martínez señala, “precursor exacto de la praxis de la Inquisición”. En este episodio encontrarán justificación las inquisiciones de las religiones que tengan
a bien incorporarlo a su credo.
Y a pesar de todo, las protestas arrecian:
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Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Yahvé, diciendo: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Yahvé, pues, os dará carne, y comeréis. No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Yahvé que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto? (Números 11:18-20). Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Yahvé se encendió en el pueblo, e hirió Yahvé al pueblo con una plaga muy grande. (Números 11:33) Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Yahvé a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto. (Números 14:2-4)
Tales protestas, previsibles, por otro lado, le dan a Yahvé la ocasión para romper su promesa:
Citar:
Entonces Yahvé dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.(Números 14:20-23) Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. (Números 14:30-31)
Ni siquiera Moisés verá la tierra. Ni falta que le hará: suyo habrá sido el poder y la Gloria.