Repaso a todos los Presidentes que ha tenido el Athletic desde que estos emepzaron a ser elegidos por todos los socios. Hasta 1977, el Athletic de Bilbao era gestionado por los llamados "neguríticos", una élite de empresarios e imdustriales vinculados al franquismo. Y el Presidente del club era elegido sólo por los socios compromisarios. Eso cambió en el 77.
Presidentes del Athletic Club de Bilbao
Jesús María "Beti" Duñabeitia (1977-1982) - El PNV comenzó en 1976 a preparar la estrategia para hacerse con la presidencia del Athletic y democratizar el club. Todo comenzó el 8 de junio de 1976, con la dimisión de dos populares directisvos, Beti Duñabeitia y José Luis Artetxe. Ambos hombres formaban parte de la directiva del entocnes presidente José Antonio Eguidazu. La supuesta motivación de la dimisión de estos dos hombres fueron los desacuerdos a la hora de encontrar un sustituto para Rafa Iriondo en el banquillo del primer equipo. Pero la principal motivación era la política.
El PNV había elegido a Beti Duñabeitia, un dicharachero comerciante bilbaíno, propietario de la tienda de moda 'Un mundo elegante', para encabezar la 'Operación Presidencia'. El Presidente Eguidazu, buen egstor deportivo y económico, había disgustado a gran parte de la afición rojiblanca, cuando en un viaje con el equipo a México se opuso a que este fuera recibido con ikurriñas. Aprovechando la apertura política, que desencadenó una importante evullición anti-negurítica (apoyada también en la campaña de ETA contra diferentes familias de Neguri), una gran mayoría de la afición deseaba un Presidente nacionalista.
No iba a ser fácil. Los estatutos del club permitían votar sólo a los compromisarios, y estos parecían estar hechos a la medida de la clase que había dominado el club en las de´cadas anteriores. Pero contra pronóstico, el 24 de mayo de 1977 Beti Duñabeitia ganó la presidencia del Athletic por un estrechísimo margen de 10 votos (169 frente a 159) frente al candidato continuísta, Iñaki de la Sota, al que apoyaba Eguidazu. Se cree que el factor decisivo del triunfo de Duñabeitia fue su promesa de, si era elegido, convocar de inmediato elecciones libres con la participación de toda la masa social del club. Y así lo hizo, nada más acceder a la Presidencia, convocó elecciones en las que pudieorn participar 17,450 socios del Athletic mayores de 21 años. De la Sota renunció a presentarse y Duñabeitia fue confirmado Presidente para cinco años por aclamación el 5 de noviembre de 1977.
Su primera temporada fue bastante buena. El Athletic quedó tercero en Liga. Pero los años siguientes fueron difíciles. Una gran generación de futbolistas entra en su ocaso (Carlos, Escalza, Churruca, Villar, Irureta, Iribar se retira, más tarde Rojo...), se vende a Alexanko... la desorientación propia de cuando un ciclo termina, es enfrentada con el fichaje del austriaco Helmut Senekowitsch como entrenador en 1979. Senekowitsch había sorprendido como seleccionador de Austria en el Mundial de 1978. Su priemra temporada no fue demasiado prometedora, quedando séptimos en Liga, pero dio oportunidades a algunos jóvenes como Noriega que saltaron al primer equipo. Pero su segunda temproada, la 80/81 empezó con dos sonadas derrotadas frente al zaragoza y el Real Madrid, y el entrenador fue destituído por la directiva de Duñabeitia.
Se optó entonces por un joven Iñaki Sáez para completar esa temporada. Aunque algunos desde la directiva habían asegurado la continuidad de Sáez la siguiente temproada, el presidente Beti Duñabeitia toma una decisión arriesgada pero determinante para el devenir del equipo: en 1981 decide colocar de entrenador a Javier Clemente, un joven de 30 años sin experiencia como entrenador de priemra, que hasta entonces venía entrenando al equipo filial.
Muy discutido en su primera temproada, Clemente potencia la subida de varios jugadores jóvenes de la cantera, y logra un cuarto puesto en su primera temporada. Jugadores jóvenes de la cantera, como Urkiaga, Liceranzu, De Andrés, Urtubi, Argote, Zubizarreta..., unidos a otros veteranos como Dani, Gisasola, o Goikoetxea, se logra cuajar uno de los mejroes equipos de la historia del club, que al año siguiente empezaría a ganar títulos, ya sin Duñabeitia en la Presidencia. Duñabeitia no pudo ver un Athletic campeón, ya que decidió no presentarse a la reelección en 1982, pero fue el presidente que empezó a construir aquel equipo campeón.
Bajo la Presidencia de Duñabeitia también se logró que Bilbao fuese incluída como sede del Mundial de Fútbol que se celebraría en España en 1982. El club convocó un concurso arquitectónico para la remodelación de San Mamés de cara a ese Mundial. Las obras costaron 700 millones. Y, por supuesto, Duñabeitia fue el primer Presidente en izar la ikurriña en San Mamés.
Pedro Aurtenetxe (1982-1990) - Las eleccioens para suceder al querido Duñabeitia tuvieorn lugar el 21 de junio de 1982, en pleno Mundial de España. La gente estaba prestando más atención a la competición mundial que a las elecciones, lo que dio lugar a una baja participación. La candidatura continuista estaría encabezada por Pedro Aurtenetxe, militante del PNV, directivo con Duñabeitia. Su rival en los comicios sería Iñaki Olaskoaga, quien criticaría duramente el haber estado cinco años sin ganar ningún título, y señalaría a la junta de Duñabeitia como culpable por el desfase presupuestario en la remodelación de San Mamés.
Aurtenetxe venció por unos 1,300 votos y fue elegido Presidente del Athletic para los próximos cuatro años. Aurtenetxe, asociado con la familia oligárquica Guzmán, era presidente de Aurman S.A. Tuvo la suerte de encontrarse con un proyecto deportivo ya hecho. Sus dos priemros años fueron sencillamente gloriosos. La temporada 82/83 terminó con la victoria por 1-5 en Las Palmas, y la derrota de Real Madrid frente al Valencia, que significó el sexto título de Liga de la historia del Athletic. La euforia llegó a Bizkaia y los triunfos fueron celebrados por cientos de miles de personas a ambos márgenes de la ría en la bajada de la gabarra. La temporada siguiente, 83/84, se volvió a ganar la Liga y se ganó también la final de la Copa del Rey frente al Barcelona de Maradona.
El tercer año de Aurtenetxe los resultados en Liga no fueron tan buenos, pero en Copa se llegó nuevamente a la final que se perrdió anete l Atlético de Madrid. El año siguiente, la 85/86, se asume como una temporada de transición. Se continúa con Clemente en el banquillo. Pero esa temporada termina resultando un infierno por diferentes polémicas y guerras que destruirían un equipo campeón.
El detonante de todo sería el conflñicto entre Clemente y la estrella del equipo, Manolo Sarabia. El enfrentamiento entre los dos acababa en una crisis que dividió a socios y aficionados. El tema venía de largo por las declaraciones hechas por Sarabia, que siendo internacional en la selección española no se podía explicar que no fuera titular indiscutible en el Athletic. En enero de 1986 saltó la chispa tras el partido jugado por el Athletic en Las Palmas, cuando Clemente manifestó que por falta grave de indisciplina y por no seguir sus órdenes al pie de la letra, Sarabia nunca jugaría al fútbol en su equipo mientras él fuera el responsable de hacer las alineaciones. El domingo siguiente Clemente escuchó por primera vez en su vida duros insultos en San Mamés.
"Por arrogarse declaraciones que no le competen y romper el pacto de silencio", según nota oficial de la Junta Directiva de Pedro Aurtenetxe, Javier Clemente era multado el 21 de enero de 1986 y quedaba abierto une xpediente sobre su caso. José María Arrate (entonces portavoz de la directiva) no aclaró las verdaderas causas de la crisis abierta entre Sarabia y Clemente, cuando era de dominio público una de tipo personal y grave entre jugador y entrenador, alegando que era una situación de "régimen interior". Sólo cinco días después, en un desenlace esperado por muchos, Javier Clemente era cesado de forma fulminante.
Antes de ese momento, el entrenador había señalado a los informadores que Sarabia no cumplía sus instrucciones en el campo al ser un jugador indisciplinado, y de ahí su decisión irrevocable de no alinearlo nunca más. Luego se descubrió que Clemente podía haber seguido como responsable técnico del Athletic de haber firmado una nota dispuesta por la Junta Directiva, donde se señalaba la obligatoriedad de retractarse de las afirmaciones hechas sobre Sarabia. Clemente se negó. La mayoría de jugadores querían que siguiera, pero de nada sirvió. Iñaki Sáez, entocnes coordinador generald e Lezama, sustituía a Clemente en el banquillo del Athletic de forma provisional.
Ese mismo año, San Mamés fue clausurado por primera evz en su historia por el lanzamiento masivo de objetos sobre el árbitro al término de una eliminatoria de Copa del Rey ante el Barça. Aurtenetxe, sin oposición, continuaría cuatro años más como Presidente. Fichó al inglés Howard Kendall como entrenador del priemr equipo, y se traspasó a un ídolo como Zubizarreta al Barcelona.
La plantilla campeona se fue deshaciendo y se fueron incorporando nuevos valores como Patxi ferreira, Alkorta, Garitano o Mendiguren. Y se hacen fichajes de otros clubes, siendo el más importante el de Loren por quien el Athletic paga los 300 millones que aparecían en su cláusula de rescisión, récord en cifra pagada por un jugador nacional. En este periodo el Presidente Aurtenetxe manifiesta su famsoa "Doctrina Aurtenetxe": que los mejroes jugadores vascos deben jugar en el Athletic siempre, algo que lleva a las priemras polémcias con la Real Sociedad.
Kendall se convertiría en uno de los entrenadores más queridos de la historia del Athletic, al que clasificaría para la UEFA, dejándolo en tercera posición, pero en su última temporada, la 89/90 sería cesado por malos resultados. El antiguo ídolo Txetxu Rojo sería el entrenador provisional para el resto de esa temporada, con la que se llegaría al final del mandato de Aurtenetxe.
José Julián Lertxundi (1990-1994) - La intensa etapa Aurtenetxe llegó a su fin en 1990, y desencadenó en un brutal proceso electoral que rompería todos los consensos y la hermandad que había reinado hasta entonces en la masa social del Athletic. Hasta cuatro aspirantes asomaron ene sas elecciones: José Antonio Llantada, que terminó retirándose antes de las elecciones, José María Arrate, Santi Francés y José Julián Lertxundi.
José María Arrate, miembro de la directiva de Aurtenetxe, era el delfín del Presidente. Aurtenetxe había está barajando hasta último momento si se presentaba o no. Es por ello que Arrate fue el último de lso candidatos en saltar a la arena, peor lo hizo con una plancha impreisonante que incluía a gente como Juan María Vidarte, ex senador del PNV y decano del Colegio de Abogados de Bizcaia; José Luis Marcaida, secretario general del BBV y presidente de la Bolsa de Bilbao; o el médico Fernando Astorqui. Para entrenador llevaba a Javier Irureta.
Pero el favorito Arrate se vio sorprendido desde el principio por un sorprendentemente fuerte José Julián Lertxundi, que le ganó en la recogida de firmas entre los socios. Y también por José Antonio Llantada, un total desconocido, que basaba todo su programa en el retorno de Javier Clemente como manager general del club. Tras la retirada de Llantada de la carrera, Lertxundi se haría con el favor de Clemente al que propondría para entrenador, siendo ese el factor último que confirmaría su victoria electoral. Lertxundi también lanzó durante la campaña la vuelta de Julio Salinas, ya en als filas del Barça. Promesa que después no pudo cumplir.
Lertxundi logró una victoria holgada con 8,516 votos; Arrate se quedó en los 5.109 votos. Lertxundi, al igual que Arrate, había sido miembro de la Junta Directiva de Pedro Aurtenetxe. En concreto el encargado del área de relaciones sociales. Hasta que había abandonado la junta en 1986, poco después de la destitución de Clemente. Su plancha electoral de 1990 estaba compuesta por nombres ilustres de descendientes de antiguas familias gobernantes del Athletic. Lertxundi también basó su triunfo en su independencia de los poderes políticos, y las fuertes acusaciones que vertió sobre Arrate calificándolo de ser sólo "una marioneta del PNV". El PNV nunca se lo perdonaría.
El mandato de Lertxundi fue extremadamente convulso. La vuelta de Clemente al banquillo ilusionó a muchos, pero resultó en un rotundo fracaso. Subió a varios jóvenes al priemr equipo, pero los resultados eran desastrosos En la jornada 26 de la 90/91, tras una contundente derrota en San Mamés contra el Barça (con hat-trick de Stoichkov), con el equipo en puestos de promoción al descenso, a Lertxundi no le quedó más remedio que destituirle. Las tensiones del 86 volvieron a manifestarse en el 91 con una nueva destitución de Clemente: clementistas furibundos, anticlementistas viscerales y un tercer grupo de socios menos apasionados que se movían según soplaba el viento.
El apagafuegos vuelve a ser Iñaki Sáez, hombre de la casa, que sustituye a Clemente en el banquillo. Pero los resultados siguen siendo penosos y Sáez también fue destituído. Su lugar lo ocupó Txutxi Aranguren en la 91/92. Los malos resultados de los dos primeros años de su Presidencia, sirvieron al PNV para su campaña de acoso y derribo contra Lertxundi. El periodo se caracterizó por interminables guerras asamblearias en el que ejercía de portavoz oficioso del PNV un joven abogado de nombre Fernando Lamikiz. Lograron que los socios rechazaran el primer presupuesto de Lertxundi y la subida de cuotas que propugnaba el Presidente.
En el verano de 1992, Lertxundi apuesta por el alemán Jupp Heynckes para el banquillo. Heynckes era entonces un entrenador que no había entrenado en España. Era una apuesta arriesgada que salió bien. Con la ayuda de la cantera que volvió a dar nuevos valores como Julen Guerrero, carlos García, Juanjo Valencia, Galdames... y se contó con jugadores como Ziganda y Larrainzar, procedentes del Osasuna... y el Athletic empe<ó a practicar un fútbol diferente, combinativo, que desconecta al equipo del estilo británico. A corto plazo daría buenos resultados. El Athletic quedaría octavo en la 92/93, y se clasificaría para la UEFA en la 93/94.
Pero las polémcias continuarían. En el verano de 1993, durante la presentación del equipo en San Mamés, el Presidente Lertxundi sería recibido a tomatazos y huevos por parte de muchos aficionados indignados por la venta de Alkorta al Real Madrid.
José María Arrate (1994-2001) - Para las elecciones de 1994 ya se anunciaba una reedición del duelo Lertxundi-Arrate. Y así fue. Las eleccioens del 94 fueron als más espectauclares de la historia del club. Publicidad, marketing, y una terrible campaña de Euskal Telebista en favor de Arrate, quien contó con toda la maquinaria mediática del PNV a su disposición.
Las cosas empezaron mal para Lertxundi con la marcha de Heynckes, un entrenador que contaba con elf avor de al grada. Heynckes dijo que no iba a continuar tras clasificar al equipo para la UEFA, y Lertxundi apostó por Gus Hiddink para la siguiente temporada, si era reelegido. Pero el indudable éxito deportivo de su último año, obligó a la gente de Arrate a centrarse en desacreditar la gestión económica del club. Según Lertxundi, la deuda real del Athletic ascendía a 275 millones; según Arrate, se elevaba hasta los 1,200.
La entrada en la carrera de una tercera candidatura, encabezada por el popular ex Alcalde de Bilbao, José María Gorordo, aumentó la emoción. Unas declaraciones de Xabier Arzalluz, contrarias a José María Gorordo, atribuyeron a Arrate el carácter de candidato del PNV, cosa que andie dudaba. La gran duda sería si ese "duelo político" entre Arrate y Gorordo iba a dividir el voto contrario a Lertxundi, o si iba a dividir el voto contrario a Arrate.
Arrate llevaba (como en el 90) a Javier Irureta como entrenador. Industrial vinícola, con fuertes vínculos con el oficialismo vizcaíno, y militante del PNV, su campaña del 94 está considerada como la más cara de la historia del club. Presumía de llevar en su plancha electoral a lo mejor de Bizkaia. El PNV puso más empeño en su elección, que en als elecciones al Parlamento Europeo que se celebraban en las mismas fechas. 18,097 socios acudieron a las urnas, de los que 8,089 escogieron votaron por Arrate, 6,761 por Lertxundi, y 2,468 por Gorordo.
Se vende a Eskurza al Barça, se trae a Jon Andoni Goikoetxea, y se ficha a Bittor Alkiza. Javier Irureta no logra conectar con la grada de San Mamés, que echa de menso a Heynckes, y a la mínima Irureta es cuestionado e insultado con aquello de "Forrest Gump". Pero quedaría para elr ecuerdod el aficionado la magnífica noche en la que el Athletic eliminó al Newcastle en san Mamés, y llegó a octavos de la UEFA siendo eliminado por un mal arbitraje contra el Parma de Nevio Scala. Irureta dimitiría a mitad de temporada y lo sustituiría José Mari Amorrortu.
Para la 95/96 Arrate quiere encotnrar a su propio "Heynckes" y ficha al serbio Dragoslav Stepanovic, un desconocido que venía entrenando en la Bundesliga. Y ese verano del 95 se ficha por sorpresa al joven delantero de la Real Sociedad Joseba Etxeberria, de sólo 18 años. La operaicón se realiza pagando su claúsula de rescisión sin consultar con la Real Sociedad. Esto lleva a que los dos clubes vascos rompan relaicones institucionales. La temproada resulta en un fracaso, se destituye a Stepanovic y se vuelve a colocar a Amorrortu de forma provisional. El Athletic está a punto de entrar en puestos de descenso, y sólo en la última jornada, con una agónica victoria ante el Rayo Vallecano en San Mamés se salva.
Arrate agota sus dos primeras temporadas como Presidente cuestioandísimo. Necesitado de éxitos porque faltan sólo dos años apara las nuevas elecciones, Arrate comienza una espiral de contrataciones millonarias y contratos blindados a sus leales. Echa el resto para contratar a Luis Fernández como entrenador en 1996. Fernández se había proclamado campeón de la Recopa de Europa con el PSG y estaba muy cotizado en el mercado. Se ficha al delantero Urzaiz del Espanyol, Jose Mari del Betis, y al lateral vasco-francés Bixente Lizarazu del Girondins de Burdeos. Llegan los éxitos, el Athletic logra clasificarse para la UEFA y la afición vuelve a ilusionarse.
Arrate aprovecha para adelantar elecciones, y la ausencia de candidatos le confirma como Presidente para otros cuatro años. Para la siguiente temporada Arrate vuelve a sacar la cartera para celebrar el centenario por todo lo alto, recupera a Alkorta y Ferreira, y ficha a Lasa, Javi González, Nagore, lacruz, y Roberto Ríos, por el que llega a pagar 2,000 millones de pesetas sin pensárselo dos veces. La temporada 97/98 sería un éxito y el equipo quedaría segundo en la Liga, clasificándose para la Liga de Campeones.
En la 98/99 el equipo acusa la participaicón en Liga de Campeones, y su rendimiento baja, logrando un aceptable octavo puesto. En el 99 el equipo se refuerza con Tiko y Orbaiz, jugadores procedentes del Osasuna. En 2000 se decide que Luis Fernández no continuará, y se opta por fichar a Txetxu Rojo que viene de hacer buenas campañas como entrenador del Zaragoza.
Pero la temporada 2000-20001 sería decepcionante. Jóvenes como yeste o Aranzubia saltan al primer equipo pero los resultados son penosos. Arrate decide no presentarse a un tercer mandato.
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