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John Wayne y Montgomery Clift en 'Río Rojo' de Howard Hawks. Uno de los mejores duelos masculinos de la historia del cine. La mejor interpretación de John Wayne en toda su carrera, en un personaje que va envejeciendo según avanza la película, y la primera aparición de Montgomery Clift en la pantalla grande.
Tom Dunson (John Wayne), un ganadero que ha levantado su propio rancho con mucho esfuerzo, adopta como hijo a Matthew Garth (Montgomery Clift), un joven muchacho superviviente de un ataque indio que se convertirá en su mano derecha. Con la ayuda de su hijo adoptivo, Dunson debe trasladar mil cabezas de ganado desde Texas hasta Missouri. Las dificultades y disensiones entre ambos acecharán a cada paso del camino, terminando en un violento enfrentamiento entre padre e hijo.
En 1946, el director Howard Hawks había formado su propia compañía de producción, la Monterey Productions, y para esta película, en colaboración con la Metro-Goldwyn-Mayer, contaba con un buen guión firmado por Borden Chase, titulado 'The Chisholm trail'. La película contó con un presupuesto de 3,3 millones de dólares, gigantesco para la época, y tendría escenas espectaculares para retratar en blanco y negro ataques de indios, conducción de ganado, o estampidas. Los exteriores se rodarían cerca de Elgin, en Arizona, pegando con la frontera de México, y el resto en los Samuel Goldwyn Hollywood Studios, en Formosa Avenue, en Hollywood.
En un principio, Howard Hawks había pensado en Gary Cooper como protagonista, pero este rechazó el papel por considerarlo un rol demasiado negativo. Entonces Hawks pensó en John Wayne y le ofreció 75,000 dólares y un porcentaje de los beneficios. El papel transformaría la carrera de Wayne. Howard Hawks convenció al mundo que aquel hombre del Oeste, noble, carismático y grandullón podía ser también un eficaz actor dramático. Abriendo nuevas e insospechadas perspectivas a su discutido talento artístico, Hawks demostró al mundo que aquel actor podía interpretar utilizando su carisma y crear así una figura cinematográfica irrepetible. La película estableció de forma definitiva el prestigio de Wayne como intérprete, y no sólo como presencia física.
Para el papel de co-protagonista, Hawks encontró a un joven actor de teatro de 26 años, salido de lo que después sería el Actor's Studio, que estaba trabajando con éxito en Broadway: Montgomery Clift. Hawks había quedado impresionado por la actuación de Clift en la obra 'You touched me' en Broadway, y fue a felicitarle al backstage en uno de los últimos días en que la obra se representaba, y le dijo que quería hacerle una audición para su próxima película. La reacción de Clift fue de indecisión, aún estaba afectado por una fallida prueba de cámara que le habían hecho poco antes en Hollywood, y no se sentía preparado para el cine.
Pero su agente Leland Hayward estaba ansioso por cerrar el acuerdo: le habló de lo mucho que podría aprender trabajando con alguien del prestigio de Howard Hawks que, con 30 películas a sus espaldas, había descubierto a estrellas como Carol Lombard o Lauren Bacall. Clift aceptó, y Hayward obtuvo para él un contrato de 50,000 dólares, que con dietas llegó a ser cercano a los 75,000 de John Wayne, una cifra altísima para alguien que aparecía por primera vez en pantalla grande.
Howard Hawks se hizo cargo personalmente de su nuevo descubrimiento, enseñándole a montar a caballo como un verdadero cowboy: Clift fue entrenado por el especialista Richard Farnsworth. En sólo tres semanas, el actor aprendió cómo tirar un cigarro, cómo pelear con los puños sin herir a nadie ni lastimar sus manos, y cómo desenfundar una pistola a gran velocidad. Con su duro trabajo se ganó el respeto de sus compañeros de rodaje, y Hawks vio en él a un intérprete que le recordaba a un joven James Stewart en sus inicios.
En el duelo interpretativo entre dos personalidades tan distintas como John Wayne y Montgomery Clift, dos generaciones enfrentadas pero que sienten una mutua admiración, Hawks expuso la gran problemática de la identidad masculina: Dunson (John Wayne) es la supresión y negación de los valores femeninos como la compasión, la tolerancia, o el agradecimiento, una masculinidad hiperbólica deformada por una pérdida emocional (la muerte de su mujer); para Matthew (Montgomery Clift) la crisis de su masculinidad gira alrededor del desafío que supone integrar su latente pasividad femenina en las normas dictadas por la dominante y tradicional agresividad masculina. La llave que activará el autodescubrimiento emocional de los dos hombres será el personaje femenino Tess Millay (Joanne Dru).
La necesidad de resolver el conflicto entre los valores masculinos estériles y los principios femeninos que humanizan, conducirán a la pelea del final entre los dos personajes, una secuencia cumbre de la historia del cine. La secuencia fue difícil de coreografiar por la diferencia de envergadura entre el corpulento Wayne y el mucho más frágil Clift, se necesitaron 12 días para rodarla completa. En esa confrontación final, los dos personajes se reconciliarán con su identidad masculina mediante el reconocimiento de su lado femenino.
Matthew (Clift) procederá como un "hombre" sólo cuando no tiene más remedio que resistirse a la tiranía del "padre", mudando su pasividad femenina a una agresividad masculina socialmente aceptada; Tess (Joanne Dru) hará lo que ningún hombre en la película es capaz de hacer, intervenir en el conflicto asegurando una reconciliación entre los dos hombres, convirtiendo el cese de la pelea en una conclusión normal y aceptable en el orden social; y Dunson (Wayne) alcanzará la redención mostrando compasión (un valor femenino) hacia el hijo, y admitiendo que estaba equivocado.
Se podrá ajustar así la identidad masculina de Matthew (Clift) que iniciará una nueva etapa (con la chica) alcanzando la definitiva madurez, que restaurará la armonía social que permitirá al grupo social progresar para continuar construyendo una nación.
El inolvidable enfrentamiento final entre John Wayne y Montgomery Clift. A partir del minuto 3 del video.
Esta noche/madrugada a la 1:20 horas en TVE-2: 'Las aventuras de Jeremiah Johnson' (1972) de Sidney Pollack.
Producción de la Warner Bros que iba a ser dirigida por Sam Peckinpah y protagonizada por Clint Eastwood, pero que quedó en manos de la ya legendaria pareja Sidney Pollack-Robert Redford. Inmediatamente posterior a la moda del western crepuscular de los años 60, la película ofrece una variante del héroe crepuscular de películas como 'El hombre que mató a Liberty Valance'. La historia del ex soldado (Redford) que decide escapar de la sociedad para vivir una utopía en las montañas, le sirve a Pollack para referirse a la imposibilidad de conjugar las dos Américas, la América mítica y la América histórica.
Siempre me ha fascinado el logo de la Paramount Pictures. La famosa montaña majestuosa está inspirada en el Ben Lomond, un monte que Wadsworth Hodkinson (uno de los fundadores del estudio) veía a diario en su infancia desde su pueblo de Utah. Aunque los peruanos reclaman que se parece mucho al Artesonraju de Perú. Y las 24 estrellas plateadas que rodean la montaña, se deben a que en el momento de su fundación el estudio contaba con 24 estrellas contratadas.
Desde los años 20 y hasta que se terminaron los contratos exclusivos a finales de los 50, la Paramount tuvo a estrellas deslumbrantes como Gloria Swanson, Rodolfo Valentino, Clara Bow, Marlene Dietrich, Mae West, Fredric March, Gary Cooper, Dorothy Lamour, Bing Crosby, Carole Lombard, Bob Hope, los hermanos Marx, Claudette Colbert, Alan Ladd, Veronica Lake, Paulette Goddard, William Holden, Audrey Hepburn, Sophia Loren, Dean Martin o Jerry Lewis.
La estrella más rentable de su historia fue Bing Crosby, que haciendo pareja con Bob Hope, dio muchísimo dinero en taquilla a los estudios con aquellas comedias ligeras en que Crosby cantaba y Hope contaba chistes. La segunda estrella más rentable fue una de dibujos animados: Popeye. Este personaje llegó a convertirse en los años 30 en más popular que Mickey Mouse en EEUU, el otro inolvidable personaje de dibujos animados de la Paramount fue Betty Boop.
La estrella más fascinante, sin duda, Marlene Dietrich, la reina de carne y hueso de la Paramount en los años 30 con títulos como 'Marruecos' (1930), 'La Venus rubia' (1932), 'Deseo' (1936) o 'Arizona' (1939). Dietrich fue la respuesta de la Paramount a Greta Garbo (Metro) así como Gary Cooper fue su respuesta a Clark Gable (Metro).
En cuanto a cineastas, hay dos que dejaron huella en la Paramount: Cecil B. De Mille con sus grandes superproducciones, y Ernst Lubitsch con sus comedias sofisticadas.
Ya escribí por separado sobre estas dos leyendas del cine mexicano y universal: María Félix y Dolores Del Río. Una renunció a Hollywood, convirtiéndose en símbolo de la edad de oro del cine mexicano, y la otra fue una estrella universal de la United Artists y la respuesta latina de la RKO a Greta Garbo y Marlene Dietrich.
Aquí podemos verlas juntas en la película 'La cucaracha' (1958) de Ismael Rodríguez, que las reunió por primera vez en la gran pantalla. Dolores Del Río ya estaba un poco vieja, pero todavía con ese rostro limpio y resplandeciente que tan bien funcionó en el cine mudo.
Fundada por Carl Laemmle, un inmigrante alemán que prosperó en EEUU, podemos considerar la Universal Studios como el estudio pionero de lo que después sería Hollywood. Laemmle inventó el "star-system" al lanzar en 1909 a la primera estrella de cine, la actriz canadiense Florence Lawrence, ya que hasta entonces se desconocía el nombre de los actores.
Florence Lawrence fue la primera actriz cuyo nombre aparecía escrito en pantalla y en los carteles promocionales. Al mismo tiempo, el estudio lanzó un falso rumor que indicaba que la Lawrence había fallecido atropellada por un coche en las calles de Nueva York poco después de terminar el rodaje. Después de recibir una exagerada atención mediática, se publicaron en la prensa anuncios en los que se decía que seguía viva y que ya estaba preparando su próxima película para el estudio, y la actriz fue paseada por diferentes ciudades de EEUU para demostrar que estaba viva.
La campaña fue todo un éxito y "Florence Lawrence" se convirtió en un nombre/marca reconocible en los hogares de la clase media americana. Fue así como Carle Laemmle, fundador de la Universal, descubrió las ventajas de crear un sistema de estrellas (star-system): en contra de la opinión de la época, en la que se pensaba que era mejor utilizar actores de usar y tirar para dar mayor realismo a los personajes de ficción, Laemmle se dio cuenta de que si se convertía a los actores en personajes en sí mismos, con nombre, apellidos, y una vida privada interesante, el simple gancho de esos actores atraería a los espectadores a las salas.
La experiencia puesta en práctica por Laemmle sentaría las bases para los contratos de exclusividad que los estudios empezarían a hacer a sus estrellas, lo que significaba que sólo podían trabajar para otro estudio si la compañía a la que pertenecían los cedía a cambio de una cantidad de dinero. Y si un estudio pretendía robarle a otro una estrella, tenía que pagar los costos de la rescisión de su contrato, que solían ser muy elevados, y además no podía utilizarla durante un tiempo. De modo que alquilar estrellas era mejor negocio que intentar romper el equilibrio robándoselas a otro estudio. Y así se aseguraba la sostenibilidad del sistema.
Laemmle también fue un pionero al adquirir instalaciones propias. Compró en 1915 un rancho de 430 kilómetros cuadrados en el Valle de San Fernando, a las afueras de Los Angeles, para convertirlo en la Universal City, donde construiría desde hoteles y viviendas para albergar a todos los empleados de sus películas, a platós de rodaje para filmar algunos de los primeros westerns mudos de la historia. Y empezó a permitir visitas guiadas a turistas a la Universal City para que vieran cómo se hacía el cine, y disparar así la fascinación del público por la industria del cine. (Hoy en día también podéis visitar la Universal City, allí se realizan muchas de las series de televisión de la NBC, o el famoso 'The Tonight Show')
La Universal tuvo bajo contrato a estrellas como Lon Chaney, Margaret Sullavan, Bela Lugosi, Boris Karloff, Deena Durbin, Gloria Jean, Jon Hall, Tony Curtis, Lana Turner, Doris Day, Rock Hudson, María Montez o John Gavin. El cinéfilo acostumbra a relacionar a la Universal con la serie de clásicos del terror que lanzó en los años 30: 'Drácula', 'El hombre lobo', 'Frankenstein', 'La momia', etc. Esas pelis ayudaron al estudio a evitar la bancarrota en una época difícil en que otros lo habían desbancado, después de que la apuesta fuerta de la Universal para esa época, las pelis de Fritz Lang producidas por Walter Wanger, no tuvieran éxito en taquilla.
El otro sello de identidad de la Universal fueron las pelis de ciencia ficción producidas por William Alland y dirigidas por Jack Arnold en los años 50: 'Vinieron del espacio', 'La mujer y el monstruo', 'Tarántula', 'El increíble hombre menguante', etc. que relacionaron aún más la marca 'Universal' con el terror. Pero también en los años 50, la Universal lanzó el melodrama de tonalidades pasteles apostando fuerte por las películas de Douglas Sirk.
Y, por supuesto, haciendo un repaso a la Universal, no puedo dejar de hacer una referencia especial a María Montez, la actriz más deslumbrante que pasó por los estudios (con permiso de Lana Turner). Su belleza exótica (Montez era dominicana), la convirtió en heroína de las películas de aventuras en technicolor que hizo la Universal en los años 40: 'La mil y una noches', 'Ali Baba y los cuarenta ladrones', 'La Reina de Cobra', etc. pelis que pasaban mucho por la tele los sábados por la tarde cuando yo era niño.
La Warner Bros. (o Warner Brothers) fue fundada en 1918 en Sunset Boulevard, Hollywood, por cuatro hermanos, inmigrantes judíos polacos, Harry, Albert, Jack y Sam. Harry Warner sería el presidente de los estudios; Albert Warner el tesorero; Sam Warner el técnico, aunque moriría muy pronto; y Jack Warner el jefe de producción, el verdadero hombre fuerte.
La Warner Bros. se labró pronto un puesto relevante en Hollywood con sus valientes innovaciones técnicas, en especial por sus osadas incursiones en la producción sonora. En 1926 presentaron 'Don Juan', la primera película dotada de sincronización musical y efectos sonoros, y el año siguiente revolucionaron el mercado lanzando 'El cantor de jazz', la primera película hablada de la historia. Comprendieron antes que los demás estudios que el sonido era la onda cinemática del futuro.
La rentabilidad la encontraron en un perro: Rin Tin Tin, un pastor alemán con grandes habilidades que el soldado estadounidense Lee Duncan había recogido en Francia durante la Primera Guerra Mundial cuando sólo era un cachorro recién nacido. La Warner le hizo un contrato de 1,000 dólares a la semana al perro (a su dueño, se entiende) para hacer varias películas de aventuras cortas, todas resultaron ser un éxito. Rin Tin Tin se convirtió en la mayor estrella del estudio en los años 20, y las ganancias que les reportó, permitieron a la Warner adquirir las antiguas parcelas de la First National en Burbank, California, y competir contra el poderío de la Metro y la Paramount.
En los años 30, la Warner empezó a aplicar a sus producciones una política utilitaria, basada en presupuestos bajos y máxima teatralidad, que dio lugar a una sucesión de películas de fondo realista (melodramas y pelis de gangsters) realizadas con escasos medios y recortadas de tal manera que durasen poco más de una hora. Y empezó a contratar a actores con un estilo interpretativo muy pragmático. Así, el estudio se ganó la fama de ser el favorito de las clases trabajadoras en plena depresión.
Después de varias candidaturas fallidas, el estudio ganó su primer Oscar a la Mejor Película en 1937 con 'La vida de Emile Zola', y logró un enorme éxito con películas como 'La calle 42', 'Enemigo Público', 'Las aventuras de Robin Hood', 'Jezabel' o 'Casablanca'. En esa misma época, la Warner empezó a producir también sus famosos cortometrajes de animación, con personajes como el cerdo Porky, el Pato Lucas o Bugs Bunny que se emitían antes de las películas.
La Warner Bros. (y Jack Warner) siempre tuvo fama de ser el estudio que más maltrataba y esclavizaba a sus estrellas en sus relaciones contractuales. De la Warner fueron estrellas de la talla de John Barrymore, George Arliss, Dorothy Mackaill, Errol Flynn, Bette Davis, Edward G. Robinson, James Cagney, Joan Blondell, Paul Muni, Olivia de Havilland, Humphrey Bogart, George Raft, Joan Crawford en su segunda etapa, Ronald Reagan, Lauren Bacall, James Dean, Paul Newman, James Garner o Clint Eastwood. Apenas extranjeros, la mayoría estrellas americanas.
Mención especial, cómo no, a Bette Davis, que estuvo 18 largos años vinculada a la Warner. Todo un record para una estrella femenina de cualqueir estudio. Bette se ganó su contrato largo en 1931 por su trabajo en 'La oculta providencia', donde daba réplica a George Arliss. Hal Wallis, uno de los grandes productores de la Warner, vio el montaje de la peli y declaró que "cualquiera que conserve su personalidad en una escena con George Arliss sin parecer su segundo, ocupa un lugar destacado en mi lista. ¡Caramba! Hay momentos en los que no miras a Arliss, sino que tu vista se desvía hacia ella."
Tan pronto concluyó el rodaje de esa peli, la Warner ofreció a Bette Davis un contrato de cinco años con opción a actualizarse dos veces anuales. Su sueldo empezaría siendo de 400 dólares por semana, y ascendería a 1,250 si se ejecutaban todas las opciones. Así se inició una de las asociaciones profesionales más largas y más mutuamente provechosas de la historia de la industria. La actriz sería conocida popularmente como "la cuarta hermana Warner."
Una selección de fotos de Rodolfo Valentino, de sus años en la Paramount. La Paramount sacó máximo provecho a este joven italiano convirtiéndolo en la réplica latina al que era el actor de moda en aquel tiempo, Douglas Fairbanks, el perfecto hombre americano. Emparejado habitualmente en la gran pantalla con Gloria Swanson y Nita Naldi, este italiano, tan distinto al hombre americano, causó estragos entre las masas femeninas en escasos cinco años de estrellato (1921-1926) antes de morir prematuramente con sólo 31 años. En los días posteriores a su muerte en 1926, hubo suicidios de admiradoras por todo EEUU.
La mayoría de fotos son de los fotógrafos Nelson Evans y Edward Steichen, que colaboraban habitualmente con la Paramount.
La ví el otro día, que buenísima, ¿la habeís visto?
_________________ "Pesadumbre y horror es para ellos el héroe. Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes al héroe que hay en tu alma! ¡Conserva santa tu más alta esperanza!"
Mítica película!!!!! Cominación de terror gótico y atmósfera sureña. Una de las pelis de terror mejor fotografiadas, por Freddie Francis que un año antes había ganado ya el Oscar por la fotografía de 'Hijos y amantes'.
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