Beatriz escribió:
De ahí la importancia de que los hijos, cuando son ya de cierta edad -no como los de este chico, demasiado pequeños para lo que digo- se muestren maduros y "tranquilos", porque es una prueba palpable para ellos de que dejaron un buen legado al dejarlos preparados para la vida...y para la muerte (lo que quizá sea el sumun de estar maduro y preparado para la vida).
Un abrazo

En un corto plazo no es sencillo ni que el enfermo ni los familiares se muestren maduros. Este hombre (
aquí está su biografía) tuvo tiempo para reflexionar y hacer una introspección que sin duda es posible en esos plazos, después de un tratamiento fallido, etc.
Lo nuestro fue algo muy rápido. Desde el diagnóstico (no el diagnóstico, sino el descubrimiento de una masa inespecífica) hasta la muerte fue un mes y medio o un mes y tres semanas. Yo no podía hablar con ella en esos términos, no podía hablar con ella de la vida o de mi futuro porque eso suponía de golpe y porrazo asumir algo que no podía hacerle asumir. Yo tenía que hablarle de que comiera para que estuviera fuerte, que así podrían ponerle un tratamiento, y ese tipo de cosas que aliviaran su miedo por algo totalmente incalculado.
Según pasaban los días y las semanas yo aprendí a asumir aquello con madurez, a ser capaz de disfrutar de algunos días en el hospital cuando la veía mejor, y tal. Pero realmente nunca supe qué debía estar ella sintiendo por dentro porque nunca pudimos hablar con franqueza sobre la vida y la muerte en esos días. Era imposible. No hubo tiempo para pasar a esa etapa. Ella se murió con el susto todavía encima, y esa es una de las cosas que peor me hacen sentir al recordarlo. Aquel momento en que sabemos (ella tmabién) que está invadida, hay dos opciones puede ser infección o cáncer, si es lo segundo no hay nada que hacer, el médico pasa a la habitación a comunicarle el resultado de la biopsia (que nosotros ya sabíamos desde el día anterior). En ese momentos alimos todos de la habitación, y aún pienso en cómo debió sentirse ella en ese momento cuando le dijo eso. Me dan escalofríos de sólo pensarlo. Eso es inasumible en un plazo de unas 3 semanas que es lo que duró a partir de ahí. Inasumible.
Pero sí por la experiencia, por esa capacidad desconocida que descubrí en mí mismo de saber disfrutar de los momentos incluso dentro de esa pesadilla, creo que es posible asumir la muerte y vivirlo positivamente. Pero hace falta tiempo.